{"id":20,"date":"2016-09-16T09:54:59","date_gmt":"2016-09-16T09:54:59","guid":{"rendered":"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/?page_id=20"},"modified":"2016-09-29T07:07:10","modified_gmt":"2016-09-29T07:07:10","slug":"1-introduccion-2","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/1-introduccion-2\/","title":{"rendered":"1. Introducci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h3><strong>1.2. Breve cronolog\u00eda del dibujo<\/strong><\/h3>\n<p>Esta breve cronolog\u00eda del dibujo no pretende ser ni exhaustiva ni historicista; a lo \u00fanico que apunta es a recoger algunos elementos de reflexi\u00f3n sobre la necesidad humana de realizar marcas (en particular, aquellas que sugieren formas y signos); las maneras en que las personas provocaban su mente para evocar o recordar im\u00e1genes; el uso ni de formatos ni planos, ni de papel; y por \u00faltimo la persistencia del dibujo a lo largo de milenios, quiz\u00e1s como sugieren los neurobi\u00f3logos, debido a una predisposici\u00f3n cerebral para facilitar el reconocimiento de contornos transform\u00e1ndolos en l\u00edneas. Pero el tipo de se\u00f1ales dejadas por nuestros ancestros nos hace pensar en la etimolog\u00eda inglesa de la palabra <em>draw<\/em>, que como dec\u00edamos quiere decir dragar, hacer canales o surcos sobre algo. Si consideramos la capacidad de hacer marcas (l\u00edneas, puntos, etc.), los or\u00edgenes del dibujo podr\u00edan remontarse a aproximadamente quinientos mil a\u00f1os (informaci\u00f3n pie de p\u00e1gina) (Joordens y otros, 2015).<\/p>\n<p>Como dec\u00edamos, sin pretensiones de crear un gran relato del dibujo, lo interesante de este dato hist\u00f3rico es que hace medio mill\u00f3n de a\u00f1os nuestros antepasados tuvieron la necesidad de dejar su marca sobre unas conchas. No sabemos si con el objetivo de definirlas como propiedades personales, en la b\u00fasqueda de la trascendencia, por el simple hecho de matar el tiempo o de jugar un rato.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con el arte rupestre figurativo, por el momento, los dibujos de la cueva de Chauvet (Francia) son los m\u00e1s antiguos; seg\u00fan los expertos, fueron realizados hace 32.000-30.000 a\u00f1os<a href=\"#\" class=\"pop\" data-html=\"true\" data-toggle=\"popover\" data-content=\"V\u00e9ase <em>La cueva de los sue\u00f1os olvidados<\/em>, de Werner Herzog (2010).\" data-placement=\"top\">[1]<\/a>. Existen diversas teor\u00edas sobre la raz\u00f3n de estos dibujos; pero no nos arriesgaremos con ninguna, simplemente nos centraremos en el hecho objetivo de que existen estos registros hechos de l\u00edneas, puntos y manchas que juegan con los vol\u00famenes de las piedras y representan, a veces de manera extremadamente realista, la realidad (exterior e interior) de nuestros ancestros. Es interesante la reflexi\u00f3n po\u00e9tica que hace Josep Palau i Fabre en <em>Vidas de Picasso<\/em> (1962) sobre el momento en el que aquellos cazadores del paleol\u00edtico se transformaron en artistas:<\/p>\n<div class=\"cita\">\n<p>\u00abEl toro se le aparec\u00eda, no lo dejaba dormir tranquilo, hasta que&#8230; un buen d\u00eda, sin saber c\u00f3mo, obedeciendo su brazo, el mismo brazo que le hab\u00eda servido para matar el animal, comienza a trazar sus l\u00edneas sobre las paredes de la cueva&#8230;\u00bb<br \/>\n(Palau i Fabre, 1962\/2002, p\u00e1gs. 23-24)<\/p>\n<\/div>\n<p>Entre otras cosas, lo interesante de los dibujos de las cuevas es el uso de las sugerencias provocadas tanto por las grietas como por los vol\u00famenes de las piedras (probablemente por los efectos derivados de la iluminaci\u00f3n, ya fuera natural o artificial). Con esto nos referimos a las capacidades de excitaci\u00f3n de la mente para producir im\u00e1genes a trav\u00e9s de las sugerencias de manchas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-29 img-responsive\" src=\"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_01.png\" alt=\"20023_m1_01\" width=\"640\" height=\"429\" srcset=\"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_01.png 640w, http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_01-300x201.png 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<div id=\"attachment_27\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-27\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-30 img-responsive\" src=\"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_02.png\" alt=\"20023_m1_02\" width=\"640\" height=\"429\" srcset=\"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_02.png 640w, http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_02-300x201.png 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-27\" class=\"wp-caption-text\">Figuras 1 y 2. Obs\u00e9rvese la coincidencia de la grieta superior con las l\u00edneas de la espalda y la cola, y tambi\u00e9n con la del cuarto trasero (Museo de Altamira).<\/p><\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-31 img-responsive\" src=\"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_03.png\" alt=\"20023_m1_03\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_03.png 640w, http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_03-300x200.png 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<div id=\"attachment_27\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-27\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-32 img-responsive\" src=\"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_04.png\" alt=\"20023_m1_04\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_04.png 640w, http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_04-300x200.png 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-27\" class=\"wp-caption-text\">Figuras 3 y 4. Grietas que parecen coincidir con el \u00abm\u00e9todo\u00bb del dibujo anterior (Museo de Altamira).<\/p><\/div>\n<p>Un fen\u00f3meno parecido a esta t\u00e9cnica de estimularse a trav\u00e9s de las sombras y las manchas fue referido por Leonardo da Vinci en la entrada 163 de su famoso <em>Tratado de la pintura<\/em>. All\u00ed menciona el \u00abm\u00e9todo para despertar la mente a una cantidad de invenciones\u00bb. Leonardo sugiere:<\/p>\n<div class=\"cita\">\n<p>\u00ab\u2026 mirando atentamente las viejas y descascaradas paredes, o las vetas en piedras o en el m\u00e1rmol de diferentes colores, descubrir\u00e1s que puedes ver en ellas diversas composiciones, paisajes, batallas, figuras en movimiento r\u00e1pido, extra\u00f1os semblantes y vestidos, y una infinidad de otros objetos. Guiado por estas confusas l\u00edneas tu genio inventivo se excitar\u00e1 y tu mente se activar\u00e1.\u00bb<br \/>\n(Da Vinci, 1877\/2005, p\u00e1g. 62)<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"attachment_27\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-27\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-33 img-responsive\" src=\"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_05.png\" alt=\"20023_m1_05\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_05.png 640w, http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_05-300x225.png 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-27\" class=\"wp-caption-text\">Figura 5. Dibujando sobre manchas (2016).<\/p><\/div>\n<div id=\"attachment_27\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-27\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-34 img-responsive\" src=\"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_06.png\" alt=\"20023_m1_06\" width=\"640\" height=\"481\" srcset=\"http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_06.png 640w, http:\/\/disseny-test.uoc.edu\/recursos\/dd\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2016\/09\/20023_m1_06-300x225.png 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-27\" class=\"wp-caption-text\">Figura 6. Encontrando figuras en manchas realizadas con acuarela y esponja (2016).<\/p><\/div>\n<p>Seguramente esto no nos resulta demasiado extra\u00f1o, ya que todos hemos jugado a encontrar formas reconocibles en las nubes. Una actividad que es muy habitual en ni\u00f1os, pero que tambi\u00e9n deber\u00eda fomentarse en aquellos adultos que se dedican a las actividades relacionadas con la creatividad.<\/p>\n<p>Llamamos <em>pareidolia<\/em> al fen\u00f3meno psicol\u00f3gico donde un est\u00edmulo vago y aleatorio (generalmente una imagen) se percibe de manera err\u00f3nea como una forma que nuestra mente cree reconocer.<\/p>\n<p>Volviendo a los or\u00edgenes del dibujo, en <em>The Primacy of Drawing<\/em>, Deanna Petherbridge se refiere a Plinio el Viejo (siglo i d. C.), quien aceptaba que la cuesti\u00f3n del origen del arte era incierta, pero lo que s\u00ed se atrev\u00eda a decir era que griegos y egipcios coincid\u00edan en que el origen de la pintura hab\u00eda comenzado con el delineado de la sombra de un hombre (Petherbridge, 2010\/2014, p\u00e1g. 19).<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, tambi\u00e9n existen algunas teor\u00edas que pretenden explicar el arte rupestre como un fen\u00f3meno casi fotogr\u00e1fico, es decir, que a trav\u00e9s de alg\u00fan agujero entraba luz a la cueva y proyectaba las im\u00e1genes de los animales en las paredes, transform\u00e1ndola as\u00ed en una <em>camera obscura. <\/em>Pensamos que la relevancia de la historia referida por Plinio radica en el hincapi\u00e9 en la l\u00ednea como sistema original de representaci\u00f3n. Lo maravilloso es que, como explicaremos con m\u00e1s detalle m\u00e1s adelante, las l\u00edneas casi no existen en la naturaleza.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, como demuestra el descubrimiento de Joordens y otros (2015), las l\u00edneas parecen haber excitado las mentes de nuestros ancestros desde tiempos muy remotos.<\/p>\n<p>Como sugiere Livingstone, los seres humanos estamos neuronalmente adaptados para el reconocimiento de contornos que identificamos como l\u00edneas sin ning\u00fan tipo de problema, y adem\u00e1s desde muy temprana edad. Para Ramachandran y Hirstein, esos contrastes adem\u00e1s provocan un tipo de excitaci\u00f3n neuronal.<\/p>\n<p>El dibujo tambi\u00e9n estuvo presente en la vida cultural y religiosa del mundo antiguo. Por ejemplo, en el Egipto de los faraones, en los libros de los muertos abundaban las ilustraciones, y la pintura egipcia, con su predominancia lineal, adornaba los muros de los templos. Tambi\u00e9n en la Grecia antigua, los dibujos o ilustraciones eran utilizados como motivos decorativos que adornaban vasijas, platos, etc.<\/p>\n<p>En la edad media, adem\u00e1s de las pinturas ic\u00f3nicas del rom\u00e1nico, los c\u00f3dices ilustrados hac\u00edan servir el dibujo como herramienta para decorar los textos.<\/p>\n<p>Pero, es durante el Renacimiento cuando el dibujo vive un aut\u00e9ntico esplendor; por un lado, por la relativa facilidad para acceder al papel; por otro, como consecuencia del auge de las escuelas de los grandes maestros donde se insist\u00eda en la importancia de los estudios del natural; y finalmente, por el uso proyectual derivado de la necesidad de la construcci\u00f3n arquitect\u00f3nica, escult\u00f3rica, etc.<\/p>\n<p>En la actualidad, varias disciplinas relacionadas con el dibujo est\u00e1n viviendo un aut\u00e9ntico auge, como la ilustraci\u00f3n de tendencias (as\u00ed como la de moda, la de libros infantiles, la de \u00e1lbumes ilustrados para adultos), el <em>concept art<\/em>, los <em>storyboards<\/em>, el c\u00f3mic, el arte urbano, etc.<\/p>\n<p>Por otro lado, como veremos m\u00e1s adelante, el uso del dibujo como t\u00e9cnica de aprendizaje o como sistema para facilitar la retenci\u00f3n se utiliza en las relator\u00edas gr\u00e1ficas (<em>graphic recording\/facilitation<\/em>), los mapas mentales y conceptuales, el <em>art journaling<\/em>, etc., lo cual ha hecho que el campo vuelva a suscitar inter\u00e9s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>Conclusiones<\/strong><\/h4>\n<p>Desde hace miles de a\u00f1os, nuestros ancestros han buscado dejar su \u00abmarca\u00bb a trav\u00e9s del dibujo.<\/p>\n<p>El soporte del dibujo no ha sido siempre el papel. Nuestros antepasados hicieron servir conchas, paredes de cuevas, tablillas de arcilla, muros de templos, piezas de madera, etc.<\/p>\n<p>En la antig\u00fcedad, se usaron diferentes sistemas para estimular la mente y as\u00ed evocar im\u00e1genes diversas. Este fen\u00f3meno ha quedado patente en el arte rupestre, en el Renacimiento, en el uso de los <em>frottage<\/em> y de calcoman\u00edas de los surrealistas. Al parecer, los seres humanos tenemos una facilidad para conectar patrones de informaci\u00f3n visual del mundo exterior con im\u00e1genes que almacenamos en nuestra memoria.<\/p>\n<p>El cerebro procesa con gran facilidad los contornos como l\u00edneas, de ah\u00ed nuestra naturalidad para expresarnos usando este elemento gr\u00e1fico.<\/p>\n<p>El dibujo ha tenido momentos en los que su inter\u00e9s ha aumentado o ha disminuido. En la actualidad, estamos viviendo una etapa en la que el dibujo vuelve a llamar la atenci\u00f3n. Evidencia de esto es la proliferaci\u00f3n de disciplinas que utilizan el dibujo como base fundamental.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.2. 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